Después de diez horas perdidas en la cuarta y diversos problemas técnicos que han persistido en los siguientes días, Nandu Jubany y su copiloto Marc Solá llegaron finalmente al vivac de Riad este viernes para dar por cerrada una larga y complicada etapa justo antes de la jornada de descanso. Un día que todos en el campamento aprovechan para descansar y poner a punto sus vehículos, pero que para el chef catalán supone un paréntesis en su faceta de piloto y un regreso a su rol habitual. Es el día de la paella, esa con la que que Jubany agasaja a sus compañeros tras los primeros días de competición.

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