Hay futbolistas que parecen haber vivido siete vidas en una sola carrera, y Samuel Loso (Valdobbiadene, 12 de enero del 1992, es el ejemplo perfecto. Aquel joven espigado que aterrizó en Cornellà-El Prat en 2012, cedido por un Inter de Milán que lo veía como su gran joya, es hoy un hombre de fútbol que ha aprendido a convivir con la cara B de este deporte.

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