Kílian Jornet tiene claro el motivo por el que se enamoró de la montaña. “Es la sensación de estar desnudo e inconsecuente, sin restricciones. Me da libertad y conexión”, resume. ¿Conexión con qué? “Primero, conmigo mismo. Estamos sobreconectados… cada segundo recibimos información, y no encontramos tiempo para conectar con el cuerpo, la mente y con la gente que amamos“, detalla en una extensa entrevista en el New York Times.

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