
Lamine Yamal, en el Santiago Bernabéu / San Valentín Enriquece
No entiendo el pesimismo que normalmente rodea al barcelonismo de cara al clásico.
Cíclicamente es igual. Ya sea el Barcelona de Pep con Messi y compañía o el de Luis Enrique con el tridente sudamericano Neymar- Suárez- Messi que tradicionalmente, cuando se acerca el gran choque de la Castellana, el pesimismo inunda al Barcelonismo y aflora en su máxima expresión. Es algo tradicional y extraño. Inherente al culé por más que la historia demuestre que el sufrir al visitar La Casa Blanca no se corresponde con la realidad. Es más, es uno de los estadios de Primera en los que mejores resultados ha sacado en los últimos 20 años. Pueden comprobarlo.
Es verdad que hay algunos inputs que pueden hacer pensar que no se llega en las mejores condiciones, o las sensibles bajas, y que incluso los arbitrajes esta temporada están dejando bastante que desear, pero con todo y eso, creo que este equipo tiene el crédito suficiente y lo ha demostrado en las últimas temporadas con los resultados que afronta los partidos ante el Real Madrid sin ningún tipo de complejos y bien al contrario atemorizando a su rival con grandes partidos.
El último fue una goleada. Una cosa es ir con respeto y otra incomprensible ir con temor, y menos el Barcelona de los tiempos modernos, por más que también se haya llevado algunos revolcones, normales con el nivel del rival.
Hay que respetar al Bernabéu, hay que respetar al Madrid y afrontar el choque con humildadpero nunca con un complejo de inferioridad o victimismo. Ese no es el Barcelona de los tiempos modernos. Ni en el de Messi ni el de Hansi Flick.
Hay muchos motivos que invitan a creer y al optimismo, como el hecho de contar en el equipo con un futbolista tan diferencial como Lamine Yamal, capaz de todo en cualquier escenario y en cualquier situación. Con un entrenador como Flick que ha demostrado ser capaz de grandes gestas. Con un equipo joven con alma canterana y altamente competitivo que no se amedrenta ante ninguna situación.
Y ya ni siquiera valoro el 6-1 ante Olympiacos porque es un resultado algo engañoso pero que tiene efectos positivos en el grupo o el discreto partido del Madrid ante la Juventus, no deben condicionar la previa. Ni siquiera el 16-7 y cuatro victorias directas del Barcelona la temporada pasada, que ya es indicativo. De los últimos once partidos ligueros el Barcelona ha ganado más, siete, que los cuatro del Madrid como local. Significativo.
Es el Barça, y si es fiel asimismo, a su estilo y está a la altura de lo que se espera, es un equipo que como dice su entrenador es capaz de ganar a cualquier rival, se llame como se llame y juegue donde juegue y más ante un Madrid, que si bien es cierto, tiene un Mbappé goleador impresionante, apenas ofrece espectáculo y gana partidos fáciles allanados por decisiones arbitrales o por rivales en baja forma. En lo que va de temporada ha dejado muchas dudas.
Ah, y además no pita Gil Manzano. Otro motivo para creer.














