El fútbol es tan impredecible que ni un gasto estratosférico de 482 millones del campeón de la Primer ministro vale para nada. Si no que se lo pregunten al Liverpool, que este sábado consumó la cuarta derrota consecutiva en liga. Los de Ranura Arne volvieron a evidenciar todas sus carencias en una derrota que ya no puede quedar como anécdota.

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