Atlético Mineiro aseguró un lugar en la final de la Copa Sudamericana al vencer 3-1 a Independiente del Valle. Jugando en Arena MRV, Galo selló su clasificación y espera al ganador de Lanús y Universidad de Chile, que empataron el partido de ida y decidirán en Argentina, el jueves 30.

La mejora del Atlético pasa por consolidar el trabajo, iniciado a principios de septiembre. Con el técnico, el equipo minero avanzó dos fases de la competición y está en una racha importante.

Bernard celebra el gol de Galo – Pedro Souza / Atlético

En los últimos partidos, además de todo, Galo tuvo cambios importantes en el once inicial. Hulk, hasta entonces indiscutible, ha sido una opción en el banquillo -y entró bien-, mientras que nombres como Dudu y Bernard, antes considerados fichajes fallidos, encontraron espacio en el once inicial.

El joven, que regresó la temporada pasada, finalmente logró hacer algunos buenos partidos. El número 92, que llegó este año, procedente directamente del archirrival Cruzeiro, volvió a presentar un nivel similar al que le convirtió en ídolo en el Palmeiras.

La táctica de Sampaoli

Una de las razones de la evolución está en el modelo táctico de Sampaoli. Adepto de un juego posicional muy intenso, móvil, vertical cuando era necesario y “adicto” a crear situaciones “uno contra uno” para los extremos y centrocampistas de adelantamiento, Sampaoli adaptó su sistema ofensivo 3-2-5 a las características del equipo.

En la victoria sobre Del Valle, el equipo defendió en 5-4-1, con tres defensores y dos laterales: Alan Franco por la derecha y Guilherme Arana por la izquierda. Con la posesión, la movilidad era clara: Alan subió a la línea central, quitándole espacio a Igor Gomes, que pasó al volante derecho, y Guilherme Arana dio un salto largo al volante izquierdo.



Sin embargo, la cosa no quedó ahí y la movilidad entre piezas fue habitual entre cuatro de las piezas ofensivas. Dudu, una especie de falso extremo por izquierda, lanzaba tiros adelantados, arreglando uno o dos marcadores, abriendo espacios para adelantamientos de Guilherme Arana o Bernard, que actuaba como un falso 9, entregando mucho movimiento detrás de los mediocampistas o defensores de la selección ecuatoriana.

Pudiendo pasar del volante derecho al sector central e izquierdo, Igor Gomes pasó de ser disputado a convertirse en un jugador importante. Así, con Rony firmemente atascado en la derecha, manteniendo los espacios y prestando atención a la línea defensiva, el equipo logró abrir espacios para crear.


En el campo la dinámica fue clara, en todas las fases del juego. En la primera fase de construcción, el “sampaolismo” siempre busca ventajas numéricas y posicionales, trabajando en dinámicas de “hombre libre”.

Partiendo de 3+2, a veces incluso con la incorporación del portero Everson, Galo no tuvo problemas para progresar y conectar con los cinco hombres de delante. Intenso, los “ofensivos” abusaron de los adelantamientos y Bernard, muy móvil, tomó referencias de los centrales de Del Valle.

Sin balón, el equipo volvió al 5-4-1, con Alan Franco volviendo al lateral derecho, Igor Gomes cubriendo el mediocampo y Guilherme Arana volviendo al lateral izquierdo. Rony y Dudu, entre la primera y la segunda línea, cerraron las oportunidades de pase, mecanismo importante para crear el segundo gol.



El post Análisis: cómo Sampaoli llevó a Galo a la final rescatando a Dudu y Bernard apareció primero en Revista PLACAR.

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