El adiós de Xabi Alonso del Real Madrid no es solo un fracaso deportivo y de planificación para la directiva blanca, también es un agujero enorme en el ámbito económico. El tolosarra solo ha aguantado siete meses en el cargo y Florentino estaba esperando el momento de una nueva derrota para cesarlo definitivamente. Aunque Xabi aguantó hasta después de la Supercopa, su destino estaba decidido mucho antes. Sus cartas estaban marcadas.

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