Una mujer llegó a arrancarle 300 millones de wons al capitán de Corea del Sur tras asegurar que esperaba un hijo suyo y amenazar con hacerlo público. Un cómplice también ha sido condenado.
Una historia digna de un thriller ha sacudido a Corea del Sur y al mundo del fútbol. Una mujer surcoreana ha sido condenada a cuatro años de prisión por chantajear a la gran estrella del país, Son Heung Minutilizando como arma un supuesto embarazo y ecografías de un feto.
La acusada, identificada por la prensa local solo como Cualconsiguió extorsionar al futbolista con 300 millones de wons (unos 200.000 dólares) el año pasado, después de enviarle imágenes de una ecografía y amenazar con hacerlas públicas si él no pagaba.
Lejos de detenerse ahí, Yang —que, según la investigación, se gastó el dinero en artículos de lujo—, volvió a la carga junto a un cómplice, de apellido yongpara intentar sacarle otros 70 millones de wons al delantero del Los Ángeles FC. Fue entonces cuando Son dijo basta y acudió a la policía, desencadenando las detenciones y el proceso judicial.
El Tribunal del Distrito Central de Seúl ha sentenciado a Yang a cuatro años de prisión por chantaje, mientras que Yong, con quien ella mantenía una relación sentimental, ha sido condenado a dos años de cárcel por intento de chantaje, según informó la agencia Yonhap. Ambos están detenidos desde mayo.

El jugador ahora de Los Angeles FC / Stephen Spillman
Dañar al futbolista
El juez Soy Jeong-bin fue contundente al describir la actuación de la mujer, asegurando que Yang tomó “acciones extremas” para dañar la reputación del futbolista. No se quedó en simples amenazas: contactó con medios de comunicación y agencias de publicidad para intentar explotar al máximo la condición de Son como estrella mundial.
El propio jugador, capitán de la selección surcoreana y exídolo del Tottenhamtuvo que acudir en noviembre a una sesión a puerta cerrada del juicio para declarar como testigo. La presión mediática y el alcance del caso han pasado factura. Según el magistrado, Son ha sufrido “considerables problemas psicológicos” a raíz de que el escándalo se hiciera público.
Para añadir aún más polémica, no existe confirmación de que Yang estuviera realmente embarazada de un hijo del futbolistade 33 años. El falso embarazo, las ecografías enviadas, el lujo pagado con el dinero del chantaje y el intento de exprimir aún más a una de las grandes figuras del fútbol asiático convierten este caso en uno de los episodios más oscuros y sensacionalistas alrededor de la carrera de Son Heung-min.














