Hay partidos que desafían la lógica del fútbol, y el que se vivió anoche en Portugal fue, sin duda, uno de ellos. El Nottingham Forest regresó a Inglaterra con una derrota por la mínima (1-0) ante el Sporting de Braga, pero con una estadística que duele: el equipo portugués se llevó los tres puntos sin realizar ni un solo disparo entre los tres palos.
Tras una primera parte de tanteo bajo la lluvia portuguesa, el encuentro se rompió tras el descanso. En el minuto 50, McAtee fue derribado en el área por Gabri, cometiendo penalti. Gibbs-blanco asumió la responsabilidad, pero su lanzamiento, falto de convicción, fue adivinado por Hornicek.
Lo que nadie esperaba es que el golpe anímico se transformara en tragedia apenas unos segundos después. En la jugada posterior, el Braga montó una contra fulgurante que acabó con un centro raso de Ricardo Horta que Ryan Yates, en su intento de despeje, introdujo en su propia portería.

Ola Aina y los jugadores del Braga celebrando al fondo / Luis Vieira / AP
A partir de ahí, el Forest lo intentó todo. Ola Aina estrelló un misil en el travesaño desde más de 30 metros y el propio Yates rozó la redención con un cabezazo que se fue lamiendo el techo de la portería. La desesperación se apoderó de los ‘tricky trees’, que terminaron el encuentro con diez jugadores tras la expulsión por roja directa de Elliot Anderson en el descuento por protestar.
Con este resultado, el Nottingham Forest complica su clasificación directa a los octavos de final de la Europa League y se ve abocado, salvo milagro ante el Ferencvaros en la última jornada, a disputar el play-off. Una derrota difícil de explicar para Sean Dyche, que perdió un partido donde el rival no necesitó puntería para ganar.














