Como de costumbre, Arbeloa se centró más en el espiritú competitivo al que debe aferrarse el equipo, más que a compartir ideas futbolísticas o técnicas a cerca de la plantilla. Tras haber estabilizado una situación alarmante, se le ha preguntado por la versión por la que le gustaría que se caracterizase su equipo: “quiero que mi Madrid sea el del otro día, más allá de lo tático, que muestren los valores que nos representan, carácter y mentalidad, después vendrá lo futbolístico”. sigue dándole cariño a sus jugadores y cada vez se parece más a la figura de un padre.

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