Víctor Roque (Timóteo, 2005) está como pez en el agua en palmeras. Tomar un billete solo de ida a su Brasil natal fue la mejor decisión posible. De menos a más, terminaría consagrándose como la cara visible del ‘Verdão’cerrando el curso como el máximo artillero de la plantilla que dirige Abel Ferreira.
Ni se acuerda de su infortunio en Barcelona ni de su agridulce etapa en heliópolis. Está en su mejor momento. Lo contrastan, asimismo, las estadísticas. Según el Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES Football Observatory), ‘Tigrinho’ tiene un valor de venta de casi 85 millones de euros. Se dice pronto.
Casi cuadruplica su valor
Su revalorización es brutal. Está tasado en algo más del triple de lo que llegó a pagar palmeras Alabama FC Barcelona hace ya casi un año (25 millones de euros). Se trata de un negocio redondo para un ‘Verdão’ que disfrutará de la garra de ‘Tigriño‘ hasta, mínimo, el próximo verano. Cuenta ‘AS’ que su entorno, con André Cury y Fran Godoy a la cabeza, prioriza la continuidad en palmeras.
Es uno de los líderes del proyecto de Abel Ferreira. Su estelar rendimiento le valió una convocatoria con Brasil y, si continúa a este nivel, maneja serias posibilidades de figurar en la lista de carlo Anceloti de cara al Mundial 2026. El técnico italiano valora mucho su figura.
No obstante, el brasileño más valioso del momento es Esteban. El ex de Palmeiras y estrella precoz del Chelsea causó furor en Inglaterra y se asentó rápidamente en el once de Enzo Marescarelevado ahora por Liam Rosenior.
En su mejor momento
Decíamos, pues, que ‘Tigrinho’ está en el mejor momento de su carrera. Nadie le regaló nada. Su 2025 no arrancó de la mejor manera precisamente, habiendo cruzado el charco hecho un lío y con la confianza por los suelos. Tardó algo más de la cuenta en encontrarse a sí mismo, llegando a recibir un comentario poco grato por parte de su técnico, Abel Ferreira: “Parece que está jugando con 50 kilos a la espalda”.
Vitor Roque, fundamental en la remontada del Palmeiras / Agencias
Estuvo negado de cara a puerta. Sufrió una sequía goleadora que le lastró una barbaridad, hasta el punto de apagar toda la euforia que desató su incorporación. Batió un récord… negativo. Registró su peor sequía goleadora: con Crucero necesitó ocho partidos, en Atlético Paranaense necesitó cinco duelos, en el Barça le bastaron seis, mientras que en el Real Betis lo logró en tan solo dos.
Necesitaba estrenarse. Una vez llegase el primero… no iba a parar de marcar goles. Y así fue: se apuntó ni más ni menos que 20 dianas. Fue clave en la fase final de la Copa Libertadoresdando una asistencia en la remontada del ‘Verdão’ apuesta inicial Quito en la vuelta de las ‘semis’. La única mancha en su expediente, la final perdida ante flamenco.













