Cuando Chilli Jesson apareció por primera vez en la portada de NME Allá por 2012, era la mitad del doble acto de líder independiente más carismático y caótico desde Pete ‘n Carl. Palma Violets, decía el titular, eran “la mejor banda nueva de Gran Bretaña”. Jesson, su bajista y en ocasiones vocalista, fue el portavoz de la operación, sin esfuerzo. Pero detrás de los flequillos juveniles y el cabello ingeniosamente despeinado, la adolescencia de Jesson había sido tumultuosa. A los 14 años, perdió a su padre a causa de la adicción a las drogas, y es este dolor el que, casi 20 años después, el músico aborda con su nueva empresa, Dead Dads Club.
El proyecto (que sigue a una segunda banda de corta duración, Crewel Intentions, y una empresa solista anterior con el mismo nombre) puede sonar un poco extraño, pero la música contenida en su disco debut es todo lo contrario. Irónicamente, dado el tema, es el trabajo más seguro y vibrante que Jesson ha creado desde aquellos primeros días de Palmas.
Ha descrito ‘Dead Dads Club’ como un disco narrativo que rastrea los años inmediatos después de su pérdida, pero la letra es lo suficientemente abstracta como para evitar que el concepto domine demasiado. Hay una esperanza nostálgica en el primer tema, ‘It’s Only Just Begun’, un recuerdo de las agitadas discusiones de los padres en el centro de ‘Running Out of Gas’, y una sensación final y persistente de luz al final del túnel en el final ‘Need You So Bad’, pero en su mayor parte estas son canciones que se sostienen por sí solas fuera de cualquier presunción mayor.
Su fuerza proviene, en parte, de las habilidades de producción de Carlos O’Connell de Fontaines DC. En los últimos años, Jesson ha estado tocando como miembro de gira de los gigantes irlandeses y la experiencia claramente le ha dado una inyección de energía. ‘Don’t Blame The Son For The Sins Of The Father’ comienza con una introducción contundente que podría encajar felizmente en el libro de jugadas de ‘Romance’, mientras que las guitarras estilo Jack White en ‘Goosebumps’ son canosas y abrasivas de la manera más descarada. Junto al punto más vulnerable de ‘Humming Wires’, se encuentran algunos de los mejores momentos del disco: canciones diseñadas para subir el volumen y tocar en vivo.
Pero también hay una variedad impresionante en ‘Dead Dads Club’. Los ganchos independientes directos de ‘Volatile Child’ se remontan a la inteligencia melódica de los primeros Strokes; ‘Junkyard Radiator’ llega mareado y desorientado en una neblina con tintes psicológicos y drogadicto, mientras que ‘Need You So Bad’ suena con una suave especie de euforia. Al profundizar en sus momentos más sombríos, Jesson ha vuelto a encaminarse musicalmente: nadie quiere unirse al Dead Dads Club, pero al menos si estás ahí tienes una buena banda sonora.
Detalles

- Sello discográfico: Registros de ficción
- Fecha de lanzamiento: 23 de enero de 2025














