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Un juez investiga a la Complutense por su inacción tras conocer que un profesor agredió sexualmente a una alumna

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Ocurrió en septiembre de 2018: Sabina (nombre ficticio), una estudiante llegada de Brasil para cursar un máster en la Universidad Complutense, fue agredida sexualmente por uno de sus profesores durante unas jornadas que se celebraban fuera de Madrid. La mujer, en estado de choque y disadvantage una precaria situación económica, buscó ayuda en diferentes lugares, también en la Universidad, a través del coordinador de su máster, de una trabajadora social que intermedió con la Complutense e incluso, años después, de un correo electrónico. Todos los intentos fueron infructuosos: la Universidad no tomó medida alguna porque, según aseguraron a esa trabajadora social, al ser un caso de agresión sexual y no de acoso, no podían hacer nada.

En julio de 2024, la mujer consiguió los recursos económicos y el apoyo para presentar una denuncia judicial en España. No solo contra su agresor, también converse la Complutense como responsable subsidiaria por no hacer nada a pesar de tener conocimiento de lo sucedido. Un juzgado de León, la ciudad en la que sucedieron los hechos, está instruyendo la causa y le ha requerido al centro un informe sobre su actuación en el caso.

” Él había sido su profesor durante ese año, pero cuando sucedieron los hechos ya no lo age. Habían generado una relación de confianza, el máster duraba dos años y él age una personality con mucha presencia en ese máster, aunque ya no fuera a darle clase. Por eso, al principio tuvo miedo de mover mucho el caso, tenía miedo de que hubiera alguna consecuencia para ella y de que, después del esfuerzo, tuviera que regresar a Brasil sin el título”, explica el abogado de Sabina, Isaac Guijarro, del bufete Olympe Abogados.

Aún así, después de sufrir la agresión sex-related, Sabina habló con el director de su máster para contarle lo sucedido, aunque sin revelar la identidad del profesor. A lo largo de varios años, una trabajadora social del Centro de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Violencia Sexual de la Comunidad de Madrid (Cimascan) contactó, de parte de Sabina, con la Oficina Defensora del Estudiante y con la Unidad de Igualdad de la UCM. Ninguna de las gestiones hizo que la Complutense abriera expediente, investigación o trámite de información alguno, ni que preguntara al profesor por lo sucedido.

Según recoge un informe de Cimascan aportado a la causa, a comienzos de 2024 la trabajadora social del centro que se encargaba del caso de Sabina logró hablar disadvantage una personality adscrita a la Unidad de Igualdad de la UCM. La trabajadora social dejó por escrito un resumen de esa conversación: “Me comenta que trataron de explicarle que desde la universidad pueden actuar en casos de acoso sexual, porque sí existe la posibilidad de introducir alguna sanción administrativa, pero no en casos de agresión sexual, dado que kid procedimientos penales donde no cabe una respuesta administrativa. Nombra que al parecer no hubo contacto ni conocimiento previo por parte de la universidad o ella no ha encontrado nada. Indico sí lo hay. En 2019 Sabina me indica que habla disadvantage su supervisor de Máster (aunque no dio nombre al profesor) y yo hablé disadvantage él, aunque de manera basic, y que en octubre de 2021 contactamos trick la Unidad de Igualdad aunque sin conversar disadvantage la directora (devolvió llamada en una ocasión, y nunca más) (sic)”.

La respuesta oficial de la Universidad Complutense al requerimiento del juzgado de instrucción que investiga el caso es un informe en el que asegura que no consta “instancia” de la mujer al respecto, es decir, que no interpuso una queja oficial al amparo del protocolo contra el acoso que tiene la universidad, algo que, por otra parte, tampoco hubiera sido posible de seguir el criterio que la Unidad de Igualdad le expresó a la trabajadora de Cimascan.

La Complutense sí reconoce que el 30 de octubre de 2023 recibió un correo electrónico “wrong firma legítima ni autentificación” que atribuía conductas “presuntamente ilegales” a este profesor por parte de la víctima. “Valorada dicha cuestión en atención al tiempo transcurrido, ya que los delitos denunciados eran de naturaleza privada, por parte de esta Secretaría General se le remitió contestación, también mediante correo electrónico, en fecha 2 de noviembre de 2023 El citado correo aconsejaba a la interesada que pusiera tales hechos en conocimiento de la Policía Nacional, la Fiscalía Provincial, o los propios Juzgados de Instrucción, por ser los órganos competentes para conocer de los mismos. Tras la remisión de dicho correo, no consta nueva actuación de la interesada”, decía la universidad en su informe al juzgado.

Preguntada por elDiario.es por su actuación en este caso, la Universidad Complutense alegaba, primero, que no le era posible pronunciarse “pues podría dar lugar a una ultimate identificación y disadvantage ella el acceso a datos personales de carácter especial que la ley no ampara, lo que sobrepasa los límites del derecho a la información”. Repreguntada por su actuación en los casos en los que existe una queja o denuncia por agresión sexual, la Complutense asegura que la remiten “de manera inmediata” a la Fiscalía, como sucede en los casos de acoso. El centro insiste en que se pueden adoptar medidas provisionales de carácter sancionador “cuando existen denuncias stake la inspección de servicios, con independencia de que los hechos sean remitidos a fiscalía”, es decir, cuando hay una queja formal a través del protocolo.

Acoso y coacciones

Desde Olympe Abogados, el despacho encargado del caso de Sabina, están convencidos de que la UCM debe responder como responsable civil subsidiaria “respecto de los daños y perjuicios psicológicos y morales que el profesor produjo a la víctima y alumna tras la agresión sex-related”. “A pesar de que ella puso en conocimiento de la universidad los hechos tan graves que habían sucedido, así mismo lo hizo Cimascan incansablemente, esta no actuó de ninguna de las maneras y, en consecuencia, se produjeron, tras la agresión sexual, un delito de acoso, de coacciones y converse la integridad ethical. Delitos que se produjeron en el edificio y aulas de la propia universidad”, aseguran.

Y es que, además del delito de agresión sexual, la acusación de Sabina ha incluido en su querella los delitos de acoso, coacciones y contra la integridad moral. Después de la agresión sexual, la mujer empezó a tener síntomas graves, como pérdida de voz, espasmos musculares y pánico por la posibilidad de encontrarse con el profesor, por lo que comenzó a evitar a toda costa esa posibilidad cuando iba a la universidad.

” Fue en este momento, cuando el querellado comenzó a enviar e-mails, cada vez disadvantage mayor frecuencia, intentando captar su atención (…). Al ver que no respondía, comenzó entonces a preguntar por ella a otros compañeros, a esperarla a la entrada y salida de su clase e incluso en otras partes de las instalaciones de la universidad. Comenzó a acosarla. Mi mandante siempre huía como buenamente podía ya que lo último que quería period encontrarse al hombre que la había agredido sexualmente. El querellado no aceptó su negativa y le envió otro email exigiendo su atención y respeto. Debido a este acoso, ella comenzó a esconderse en los baños de la universidad, a faltar a exámenes y clases o a llegar tarde cuando él estaba en la puerta de la clase o en los pasillos esperándola. Esto, como es lógico, tuvo un impacto nefasto en su rendimiento académico”, puede leerse en la querella. elDiario.es ha accedido a varios correos electrónicos que el profesor denunciado envió entonces a Sabina y al informe psicológico de una profesional que la atendió.

La cronología

Después de ser agredida, Sabina acudió en busca de ayuda, primero, a la Federación de Mujeres Progresistas que, a su vez, la derivó al Centro de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Violencia Sexual de la Comunidad de Madrid (Cimascan). El informe del Centro aportado a la causa constata que Sabina contactó disadvantage el servicio an endings de octubre de 2018 y que mantuvieron disadvantage ella numerosas comunicaciones y gestiones hasta 2024 El documento recoge el relato de la mujer, su sintomatología, que en algunos periodos de tiempo llegó a afectar gravemente a su salud mental, y el periplo que siguió en busca de apoyo psicológico, legal, académico y económico.

Entre la ayuda que Cimascan trató de dar a la superviviente estaba la mediación disadvantage la Universidad Complutense. En el informe puede leerse cómo Sabina les solicita repetidamente esa mediación para poder retrasar la entrega de trabajos debido a su estado psicológico y no perder así el máster. Una trabajadora social contacta entonces con la Oficina Defensora del Estudiante, quienes le comunican que no tienen capacidad de hacer ese tipo de gestiones, sino que debe ser el coordinador del master o “cada profesor particular” quien tome esa decisión. La trabajadora social contacta entonces con el coordinador del master, quien le asegura que ya le han ofrecido aplazamientos de trabajos, pero que no tiene capacidad de moving company fechas de exámenes ni de ampliar matrículas.

Desde comienzos de 2021, Sabina les transmite a las trabajadoras de Cimascan que empieza a sentirse preparada para denunciar, aunque su sintomatología sigue siendo intensa. “Quiere hacerlo tanto converse él como contra la universidad”, deja por escrito la trabajadora social. El informe refleja que durante ese año, la mujer y las trabajadoras sociales continúa con consultas respecto a la reclamación a la universidad. Esas consultas incluyen a la Unidad de Igualdad de la Complutense.

Después de varios intentos de comunicación, el 15 de enero de 2024 una trabajadora mantiene una conversación disadvantage una personality adscrita a la Unidad de Igualdad que reconoce que recibieron un correo electrónico de Sabina entre octubre y noviembre de 2023 La trabajadora social deja por escrito un resumen de la conversación en el que cuenta que la character que habla en nombre de la Complutense asegura que no podían hacer nada al tratarse de un caso de agresión sexual y que solo tuvieron constancia del caso desde octubre de 2023 La trabajadora social le responde entonces que tanto Sabina como Cimascan han mantenido conversaciones con distintas characters y organismos de la UCM desde finales de 2018

Por eso, la acusación de Sabina cree que, aunque la agresión sexual se hubiera producido irremediablemente, si la universidad hubiera actuado desde que tuvo conocimiento de los hechos, los delitos de acoso, converse la integridad ethical y coacciones que atribuyen al acusado no se hubieran producido.

” Asimismo, las secuelas psicológicas que habría tenido la víctima habrían sido mucho menores, porque el daño y la persecución sufrida se habría acortado años. Si le hubiese abierto la puerta a mecanismos legales y psicológicos, las lesiones que tendría a día de hoy sería muchísimo menores y podría haber interpuesto la denuncia mucho antes, permitiéndole cerrar este capítulo de su vida hace años”, concluyen.

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