El trágico accidente ferroviario se produjo la tarde del domingo 18 de enero, después de que un tren de alta velocidad del transportista privado Iryo, que se dirigía de Málaga a Madrid, descarrilara cerca de Adamuz. Luego, el set fue atropellado por un tren que se aproximaba con cientos de otros pasajeros. La colisión de dos trenes dejó 42 muertos y decenas de heridos. Aunque han pasado dos días desde el accidente, Muchas de las víctimas aún no tienen nombre. Para las familias, esto significa horas interminables de miedo, esperanza y espera desesperada.

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Hay un ambiente pesado en el centro comunitario de Córdoba, donde se reúnen familiares de las víctimas de todo el país. La gente se abraza, llora y trata de abrazarse. Cruz Roja Española opera aquí 24 horas al día, 7 días a la semana y proporciona ayuda psicológica, necesidades básicas y alojamiento a familias que han llegado a la ciudad desde lejos. Según los profesionales de la salud, muchas personas han colapsado psicológicamente tras la tragedia y necesitan apoyo profesional.

Entre los que esperan está Javier Pacios. Desde el domingo intenta averiguar qué pasó con su cuñado Agustín. Trabajó como asistente en el vagón restaurante. La última vez que la familia tuvo contacto con él fue a principios de enero y desde el accidente se encuentra en mal estado. “No sabemos nada en absoluto. Nadie ha podido decirnos si está vivo o no todavía”. Javier describió la situación de impotencia del diario. imagen. Según él, la incertidumbre es peor que las malas noticias.

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Además del trágico destino de las víctimas y los desaparecidos, España también sigue una historia conmovedora. Las redes sociales se inundaron con la búsqueda del perro Boro, quien escapó del plató accidentado tras la colisión del tren. La propietaria, Ana Garcíová, sobrevivió al accidente con heridas y poco después pidió públicamente ayuda para encontrarlo. Finalmente el perro fue encontrado con vida. Sin embargo, el animal aparentemente asustado aún no ha sido capturado de manera segura y todavía se mueve por el lugar del accidente. Los usuarios de las redes sociales jugaron un papel clave en su búsqueda, ya que compartieron masivamente llamadas, fotografías y contactos de la desafortunada señora.

La causa del accidente sigue bajo investigación. España se enfrenta así a una de las catástrofes ferroviarias más trágicas de los últimos años. Y mientras los investigadores buscan respuestas, las familias de las víctimas continúan oscilando entre la esperanza y el miedo.

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